Jimena de la Frontera
martes, 3 de enero de 2012
PREPARAR UN RODABALLO AL HORNO CON REFRITO
Cocinar el rodaballo al horno es muy sencillo y el resultado es un plato muy sabroso, si se acompaña con una guarnición
- Imagen: jlastras -
El rodaballo es un pez de los catalogados como planos, muy apreciado por su fina y delicada carne. Ha pasado de encontrarse solo en restaurantes por su escasa captura, a ser más generalizado gracias a su cultivo en acuicultura. Preparar este pescado para cocinar empieza en el momento de la compra, cuando deben tenerse en cuenta aspectos como el grado de frescura (que la parte exterior tenga una película fina húmeda), el tacto (la carne debe ser dura y compacta, de manera que cuando se marca con los dedos no deja huella), los ojos (sobre todo la córnea, que debe ser transparente y de aspecto vivo) y, por último, las agallas (deben ser de color rojo vivo).
Limpieza del rodaballo Tras adquirir el rodaballo, debe limpiarse de forma exhaustiva. Se empieza por el interior, con el vacío de todas las vísceras y el vientre con agua, y se seca con un trapo. En el caso de la limpieza exterior, puesto que el rodaballo no tiene escamas, se limita a recortar un poco las aletas que tiene cerca de las agallas y deslavarlo en agua fría. Se seca y, si no se consume al momento, debe envolverse en un paño húmedo sobre una rejilla. Encima del rodaballo se pone una bolsa de hielo y se deja en el frigorífico hasta que se cocine, pero no deben pasar más de 24 horas.
RECETA COMPLETA AQUI
INFORMACIÓN AL SENDERISTA......
lunes, 2 de enero de 2012
CHOCOLATE NEGRO, ALUBIAS Y NUECES: LA FUENTE DE LA JUVENTUD
Envejecer es parte de la naturaleza humana, pero hacerlo de la mejor manera posible es nuestra responsabilidad. Las intervenciones estéticas pueden ayudar a mejorar la apariencia, pero si lo que queremos es combatir la degeneración y muerte que provocan los radicales libres en las células debemos cuidarnos por dentro. La mejor forma es añadir a la dieta alimentos ricos en antioxidantes.
En esta ocasión, lo sano no está reñido con lo sabroso y podemos encontrar esta fuente de juventud “sobre todo en el chocolate negro, las alubias y los frutos secos, especialmente en las nueces”, asegura el doctor Joe Vinson, profesor de Química en la Universidad de Scranton (EE.UU.) y reconocido experto en el efecto de los antioxidantes en la salud.
En una dieta equilibrada, el consumo de alimentos ricos en polifenoles, los antioxidantes más populares, puede ayudar a proteger de ciertas enfermedades crónicas relacionadas con la edad, “incluso de las dolencias cardíacas, neurológicas y el cáncer, gracias a su capacidad para controlar los radicales libres”, afirma el investigador.
Entre los alimentos con mayor poder antioxidante, el doctor Vinson recomienda los frutos secos porque “son ricos en fibra, tienen bajos niveles de grasas saturadas y un alto contenido de grasas insaturadas beneficiosas”.
De hecho, el experto llevó a cabo un estudio, que ha presentado en la 5ª Conferencia Internacional sobre Polifenoles y Salud en Sitges (Barcelona), en el que analizó nueve tipos distintos de frutos secos para descubrir cuál de ellos era el más rico en antioxidantes: nueces, almendras, cacahuetes, pistachos, nueces de Brasil, avellanas, anacardos, macadamias y pecanas. ¿El resultado? Las nueces son las que demostraron el mayor poder y calidad contra los radicales libres. Un puñado de ellas dobla la capacidad antioxidante que la misma cantidad en el resto de frutos secos.
Los expertos de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación recomiendan ingerir diariamente cantidades concretas de los más destacados alimentos con capacidad antioxidante: fruta (tres piezas diarias), pan (100-180 gramos diarios), patatas (1-2 diarias), hortalizas (un plato de verdura o ensalada casi todos los días), cacao (1 o 2 cucharadas soperas diarias), legumbres, (un plato dos o tres veces por semana), frutos secos (una o dos raciones diarias) y aceite de oliva (para aderezar los platos y/o cocinar).
Fuente: Abc
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