Jimena de la Frontera
sábado, 16 de noviembre de 2013
EL EJERCICIO AEROBICO MEJORA LA MEMORIA, LA FUNCIÓN CEREBRAL Y LA CONDICIÓN FÍSICA.
La realización de ejercicio aeróbico ayuda a los adultos sanos a mejorar la memoria, la función del cerebro y el estado físico, según se desprende de un nuevo estudio realizado por investigadores del Centro de Salud Cerebral de la Universidad de Texas, en Dallas, Estados Unidos.
Sandra Bonos Chapman, fundadora y directora jefe del Centro de Salud Cerebral y autora del trabajo, que ha sido publicado en 'Frontiers in Aging Neuroscience', resaltó que “la ciencia ha demostrado que el envejecimiento disminuye la eficiencia mental y la memoria” y que esta investigación “muestra el gran beneficio del ejercicio aeróbico en la memoria y que puede reducir tanto las consecuencias biológicas como las cognitivas del envejecimiento".
Para el estudio, se asignó al azar a adultos sedentarios de 57 a 75 años a un entrenamiento físico o un grupo de control sin ejercicio. Los primeros realizaron ejercicio aeróbico supervisado en una bicicleta estática o cinta de correr durante una hora, tres veces a la semana durante 12 semanas. Se evaluó la cognición de los participantes y la aptitud cardiovascular en tres momentos: antes de comenzar el régimen de ejercicio, a las seis semanas y tras 12 semanas.
Al medir el flujo sanguíneo cerebral no invasivo utilizando 'arterial spin labeling' (ASL) MRI , podemos empezar a detectar cambios en el cerebro mucho antes", dijo Sina Aslan, fundador y presidente de la compañía Advance MRI y colaborador en el estudio. Este experto subrayó que una de las regiones en las que se vio un aumento en el flujo sanguíneo cerebral fue en la corteza cingulada anterior, lo que indica una mayor actividad neuronal y tasa metabólica, puesto que se ha relacionado esta zona con una cognición superior en la vejez.
En los que practicaron deporte, mejoró el rendimiento de su memoria y se vio un mayor aumento en el flujo sanguíneo cerebral en el hipocampo, la región clave del cerebro afectada por la enfermedad de Alzheimer. Chapman señaló que, utilizando técnicas no invasivas de imagen cerebral, se identificaron cambios en el cerebro antes que mejoras de memoria, lo que implica que el flujo de sangre del cerebro es un prometedor y sensible indicador de los beneficios para la salud del cerebro que proporcionan los tratamientos.
"El ejercicio físico puede ser una de las terapias más beneficiosas y rentables para elevar el rendimiento de la memoria -valora Chapman-. Estos resultados deben motivar a los adultos de todas las edades a comenzar a hacer ejercicio aeróbico". No obstante, Chapman especificó que mientras que el ejercicio físico se asocia con un flujo de sangre cerebral selectivo o regional, no produjo un cambio en el flujo global de sangre del cerebro.
"En otro estudio reciente, hemos demostrado que el entrenamiento mental complejo aumenta todo el flujo de sangre del cerebro, así como el flujo sanguíneo regional cerebral a través de las principales redes del cerebro", agregó Chapman. Por ello, este investigador considera que la combinación de ejercicio físico y mental puede estar entre las medidas más beneficiosas para mejorar la salud general cognitiva del cerebro.
Sandra Bonos Chapman, fundadora y directora jefe del Centro de Salud Cerebral y autora del trabajo, que ha sido publicado en 'Frontiers in Aging Neuroscience', resaltó que “la ciencia ha demostrado que el envejecimiento disminuye la eficiencia mental y la memoria” y que esta investigación “muestra el gran beneficio del ejercicio aeróbico en la memoria y que puede reducir tanto las consecuencias biológicas como las cognitivas del envejecimiento".
Para el estudio, se asignó al azar a adultos sedentarios de 57 a 75 años a un entrenamiento físico o un grupo de control sin ejercicio. Los primeros realizaron ejercicio aeróbico supervisado en una bicicleta estática o cinta de correr durante una hora, tres veces a la semana durante 12 semanas. Se evaluó la cognición de los participantes y la aptitud cardiovascular en tres momentos: antes de comenzar el régimen de ejercicio, a las seis semanas y tras 12 semanas.
Al medir el flujo sanguíneo cerebral no invasivo utilizando 'arterial spin labeling' (ASL) MRI , podemos empezar a detectar cambios en el cerebro mucho antes", dijo Sina Aslan, fundador y presidente de la compañía Advance MRI y colaborador en el estudio. Este experto subrayó que una de las regiones en las que se vio un aumento en el flujo sanguíneo cerebral fue en la corteza cingulada anterior, lo que indica una mayor actividad neuronal y tasa metabólica, puesto que se ha relacionado esta zona con una cognición superior en la vejez.
En los que practicaron deporte, mejoró el rendimiento de su memoria y se vio un mayor aumento en el flujo sanguíneo cerebral en el hipocampo, la región clave del cerebro afectada por la enfermedad de Alzheimer. Chapman señaló que, utilizando técnicas no invasivas de imagen cerebral, se identificaron cambios en el cerebro antes que mejoras de memoria, lo que implica que el flujo de sangre del cerebro es un prometedor y sensible indicador de los beneficios para la salud del cerebro que proporcionan los tratamientos.
"El ejercicio físico puede ser una de las terapias más beneficiosas y rentables para elevar el rendimiento de la memoria -valora Chapman-. Estos resultados deben motivar a los adultos de todas las edades a comenzar a hacer ejercicio aeróbico". No obstante, Chapman especificó que mientras que el ejercicio físico se asocia con un flujo de sangre cerebral selectivo o regional, no produjo un cambio en el flujo global de sangre del cerebro.
"En otro estudio reciente, hemos demostrado que el entrenamiento mental complejo aumenta todo el flujo de sangre del cerebro, así como el flujo sanguíneo regional cerebral a través de las principales redes del cerebro", agregó Chapman. Por ello, este investigador considera que la combinación de ejercicio físico y mental puede estar entre las medidas más beneficiosas para mejorar la salud general cognitiva del cerebro.
Fuente: Europa Press
LAS PRUEBAS MÁS ANTIGUAS DE VIDA EN LA TIERRA DATAN DE 3500 MILLONES DE AÑOS
Un complejo ecosistema fosilizado de microbios de casi 3.500 millones de años descubierto recientemente en el noroeste de Australia parece ser la evidencia más antigua de la vida en la tierra.
Estas estructuras sedimentarias inducidas por microbios o MISS, que fueron halladas en una zona rocosa llamada Dresser Formation, situada en una remota zona de la región de Pilbara, "podrían ser la evidencia más antigua de la vida en la Tierra", dijo el científico de la Universidad de Australia Occidental, David Wacey.
Investigaciones científicas previas derivaron en el descubrimiento de microfósiles y de estromatolitos de menor antigüedad que las estructuras sedimentarias halladas en Pilbara, según la cadena local ABC.
En ese sentido, el descubrimiento de este MISS hace que "las evidencias de las primeras formas de vida en la Tierra se sitúen unos cuantos millones de años atrás", agregó Wacey.
"Cuando estos microbios estaban vivos interactuaban con los sedimentos en los que vivían y creaban pequeñas comunidades en las que se daba todo tipo de ayuda para sobrevivir en lo que habría sido un ambiente muy difícil", describió el experto.
El científico explicó que el descubrimiento se caracteriza por incluir "fragmentos de microbios degradados en las que no se puede apreciar su forma original" porque ya que no se distinguen las células con claridad, aunque aún conserva material carbonoso que queda de ellas.
Las rocas sedimentarias donde se han hallado los restos de estos microbios probablemente son las "más antiguas y mejor preservadas de la Tierra", destacó el científico al subrayar que el descubrimiento podría contribuir en áreas como la investigación espacial.
Algunos proyectos científicos se centran en la búsqueda de estructuras de microbios en la superficie de Marte para determinar si alguna vez hubo vida en ese planeta.
Estas estructuras sedimentarias inducidas por microbios o MISS, que fueron halladas en una zona rocosa llamada Dresser Formation, situada en una remota zona de la región de Pilbara, "podrían ser la evidencia más antigua de la vida en la Tierra", dijo el científico de la Universidad de Australia Occidental, David Wacey.
Investigaciones científicas previas derivaron en el descubrimiento de microfósiles y de estromatolitos de menor antigüedad que las estructuras sedimentarias halladas en Pilbara, según la cadena local ABC.
En ese sentido, el descubrimiento de este MISS hace que "las evidencias de las primeras formas de vida en la Tierra se sitúen unos cuantos millones de años atrás", agregó Wacey.
"Cuando estos microbios estaban vivos interactuaban con los sedimentos en los que vivían y creaban pequeñas comunidades en las que se daba todo tipo de ayuda para sobrevivir en lo que habría sido un ambiente muy difícil", describió el experto.
El científico explicó que el descubrimiento se caracteriza por incluir "fragmentos de microbios degradados en las que no se puede apreciar su forma original" porque ya que no se distinguen las células con claridad, aunque aún conserva material carbonoso que queda de ellas.
Las rocas sedimentarias donde se han hallado los restos de estos microbios probablemente son las "más antiguas y mejor preservadas de la Tierra", destacó el científico al subrayar que el descubrimiento podría contribuir en áreas como la investigación espacial.
Algunos proyectos científicos se centran en la búsqueda de estructuras de microbios en la superficie de Marte para determinar si alguna vez hubo vida en ese planeta.
Fuente: La Vanguardia
viernes, 15 de noviembre de 2013
jueves, 14 de noviembre de 2013
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