Jimena de la Frontera

Jimena de la Frontera

sábado, 24 de diciembre de 2011

LA ASOCIACIÓN DEPORTIVO CULTURAL CAMINETE DE LUNA, FELICITA A TODOS LOS SENDERISTAS.

LA DIRECTIVA DE CAMINETE DE LUNA, DESEA A TODOS LOS SENDERISTAS QUE TENGAIS UNAS NAVIDADES LLENAS DE FELICIDAD Y QUE EL 2012 SEA UN AÑO CON TODOS SUS SENDEROS ABIERTOS A  NUESTRO CAMINAR COMPARTIDO CON LO QUE CONSEGUIREMOS UN MUNDO MEJOR..........  


FELIZ  NAVIDAD :-) !!!
Vídeo enviado por nuestro amigo Juan Manuel Téllez Zarza

marry christmas


viernes, 23 de diciembre de 2011

COCINEMOS ALGO SENCILLO ESTA NAVIDAD......

TENGAMOS EN MACETAS LAS PLANTAS QUE VEMOS EN NUESTRAS RUTAS DE SENDERISMO....

Necesidades y características del brezo

Su porte bajo y su denso follaje hacen que el brezo sea una planta idónea para rocallas, formar setos bajos y tapizar terrenos irregulares
El brezo es una planta leñosa de hoja perenne dispuesta en forma de grandes matas o arbustos. Las hojas de esta planta perteneciente al grupo de las ericáceas se caracterizan por sus pequeñas dimensiones, además de por tener una forma triangular y unas ramas densas en cuyos extremos florecen abundantes y pequeñas flores tubulares de color blanco, amarillo, rosa o púrpura. El brezo florece en casi todas las épocas del año, incluido el invierno, y puede llegar a ascender hasta cotas altas. Oriundo tanto del sur de África como de Europa, se adapta prácticamente a cualquier clima, ya que resiste bien las bajas temperaturas y el viento, por lo que es un arbusto muy común tanto en bosques como en jardines.
  
- Imagen: John Haslam -

Cuidados del brezo

Dado su porte bajo, el brezo es una planta muy apropiada para rocallas, setos y terrenos irregulares, como planta tapizante.
El brezo es una planta muy resistente, por lo que se puede plantar sin problemas tanto en exterior como en el interior de la vivienda, siempre que dentro de esta no haya calefacción. No obstante, se desarrolla mejor si se cultiva en zonas con clima suave y húmedo. Lo idóneo es que la tierra sobre la que se asiente tenga un pH ácido, compuesto por turba y arena.
El agua de riego debe ser blanda, es decir, sin cal
Respecto a sus necesidades de riego, es importante mantener el sustrato húmedo y fresco, con aportes de agua frecuentes, pero no muy abundantes. La mejor opción es regar entre tres y cuatro veces por semana en pequeñas dosis, ya que un exceso de humedad puede provocar micosis o enfermedades causadas por hongos. El agua de riego debe ser blanda, es decir, sin cal.
Es conveniente añadir abono orgánico a principios de primavera, a comienzos y a finales del verano. Además, es una planta que requiere de la luz del sol para un correcto crecimiento, por lo que es muy adecuado situarla en lugares soleados y luminosos, pero nunca expuesta a los rayos directos del sol.
La reproducción se realiza por esqueje al acabar la primavera y se debe podar una vez al año, tras la floración, para que crezca compacto. De este modo, se evitará también que sus centros se abran y se vuelvan leñosos.

Cultivo en macetas

Para cultivar brezo en macetas los recipientes deben ser de gran tamaño. Para un buen drenaje, las macetas deben contar con un agujero en el fondo. Si no es así, es muy sencillo de realizar. Este agujero se debe cubrir con un trozo de ladrillo, piedras o trocitos de loza. Para permitir que el agua sobrante drene bien, se debe colocar en el fondo de la maceta una capa de bolas de arcilla expandida.
Para cultivar brezo en macetas, los recipientes deben ser de gran tamaño
A continuación, se rellenan dos tercios del recipiente con tierra especial para ericáceas y se aprieta un poco para compactarla.
Una vez preparada la tierra, se realiza un agujero en el centro y se planta uno de los ejemplares de brezo. El resto se plantarán en espiral, a partir del centro de la maceta. Entre planta y planta debe haber unos 12 centímetros de distancia para que al crecer puedan formar una mata compacta.
En cuanto al riego, se realiza por la parte inferior, con el denominado "método del platito": se coloca la maceta sobre un plato con agua para que lo absorba.

LA ALCAPARRA, UN ARBUSTO DE BELLAS FLORES

Sus flores pueden ser utilizadas como condimento aromático a la hora de cocinar
La alcaparra es un arbusto perenne muy ramificado, con lo que puede convertirse en una estupenda opción si se quiere vallar un jardín y a la par disfrutar con su abundante y bella floración. Además es un ejemplar que crece con suma rapidez y facilidad, sobre todo en zonas de climas templados.  
Puede llegar a generar vástagos colgantes de hasta un metro de altura, por lo que es recomendable elegir un emplazamiento adecuado a su futuro tamaño, para evitar tener que trasladar a posteriori el arbusto. Cambiar cualquier ejemplar de lugar supone estresarlo, pero si no queda más remedio se aconseja dejar de regarlo y realizar el cambio de ubicación cuando su sustrato se encuentre completamente seco. Así la alcaparra se verá menos afectada por el cambio.
Sus hojas son gruesas y de contorno redondeado u ovaladas. Sus flores son muy vistosas, por lo este ejemplar puede colocarse adyacente a las zonas de acceso a la vivienda o cerca del porche para poder ser contemplado.
Florece a partir del mes de mayo y su fruto es una baya ovalada y de color violeta que contiene en su interior numerosas semillas. No son comestibles y sólo son utilizados como condimento aromático los capullos de sus flores. Si se quieren utilizar primero deben dejarse secar y luego colocarse por capas en un recipiente con sal y vinagre.
Como ya se ha comentado, se trata de un ejemplar muy fácil de cultivar, que crece sin apenas cuidados, y que llega incluso a crecer de una manera espontánea en las rocallas o sobre viejos muros.

CLAVES PARA REALIZAR UN TRASPLANTE VEGETAL

Antes de trasplantar, hay que preparar la tierra con materia orgánica para garantizar los nutrientes que la planta necesita
El trasplante de una planta de un lugar a otro, tanto en interiores como en un ambiente exterior, puede ser necesario por cuestiones relacionadas con su salud o por motivos estéticos. En cualquier caso, conviene seguir una serie de recomendaciones para garantizar que el ejemplar no corra riesgos y que los resultados serán exitosos. Hay que acondicionar la tierra, tener cuidado al retirar el cepellón y cortar las raíces demasiado largas o deterioradas.
  
- Imagen: Monica Castillo -

Trasplantar consiste en cambiar el sitio que ocupa una planta por otro. En ciertos casos, la necesidad de esta modificación se debe a motivos estéticos (una maceta muy antigua está desgastada o se hacen reformas en un jardín), pero también debe realizarse para asegurar la salud del ejemplar. Si ha crecido y es necesario trasladarla a un recipiente mayor, necesitará el trasplante para vivir. Si lleva demasiado tiempo con la misma tierra, puede que esta se haya agotado y ya no sea capaz de proporcionar los nutrientes que la planta necesita.

Consejos para el trasplante de la planta

Cuando se quiera modificar la ubicación de una planta, hay que preparar la tierra donde se alojará, tanto si estará en una maceta como en el exterior. Para ello, se puede utilizar materia orgánica u otro abono natural, que se adquieren en las tiendas especializadas. Se deben evitar los fertilizantes químicos desde el momento del trasplante y, al menos, hasta que el ejemplar esté afincado en su nueva colocación.
Se deben evitar los fertilizantes químicos, al menos hasta que la planta se traslade a su nuevo sitio
Es preciso un cuidado especial al retirar la planta del suelo o de la maceta, ya que se debe extraer con el cepellón, es decir, el bloque de tierra que rodea a la raíz. Conviene emplear una pala pequeña y tomar precauciones para evitar que el cepellón se deshaga, lo cual puede ocurrir con relativa facilidad. Una vez extraída la planta, habrá que envolver el cepellón en plástico o tela de arpillera para protegerlo hasta que se introduzca en el hueco de la tierra o en el recipiente que se le haya preparado. Después de esta nueva colocación, se recomienda regarlo para que la humedad acelere la adecuación de la planta a la tierra nueva.
El momento de retirar la planta de su ubicación también es útil para revisar la extensión y la calidad de las raíces. Si se comprueba que hay raíces demasiado largas -que exceden por mucho el cepellón- será conveniente cortarlas. Lo mismo si se percibe que algunas están secas, muy débiles o deterioradas (se destacan por estar más oscuras que el resto). En el caso de que estén muy enredadas, se las puede separar con los dedos: esto contribuirá a que se arraiguen con mayor rapidez en la tierra nueva.
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